Exclusión de roedores: Almacenes en Perú y Colombia

Puntos Clave

  • El enfriamiento otoñal en las zonas costeras y altoandinas de Perú —y los periodos de transición seca en Colombia— impulsa a la rata parda (Rattus norvegicus), la rata de tejado (Rattus rattus) y el ratón casero (Mus musculus) hacia almacenes de alimentos con temperatura estable.
  • Un programa de roedores de tolerancia cero alineado con los estándares de DIGESA (Perú) e INVIMA (Colombia) es esencial para el cumplimiento de auditorías y la elegibilidad de exportación.
  • La exclusión estructural, el saneamiento y el monitoreo forman la tríada del MIP; los rodenticidas sirven solo como medida complementaria, nunca como estrategia principal.
  • Las instalaciones que manejan productos frescos, granos o bienes congelados deben integrar la exclusión de roedores en planes de inocuidad alimentaria bajo esquemas HACCP y GFSI.

Por qué el otoño intensifica la presión de roedores

En las regiones del hemisferio sur de Perú y en las diversas zonas climáticas de Colombia, el periodo de marzo a junio marca un cambio que concentra las poblaciones de roedores alrededor de las estructuras humanas. En el desierto costero de Lima, las temperaturas nocturnas pueden bajar de los 14 °C, lo que incita a la Rattus norvegicus a buscar refugio dentro de los centros de distribución, donde el calor ambiental de los compresores de refrigeración y la masa del producto crean un microclima favorable. En la sabana de Bogotá (2.600 msnm), las noches de otoño caen rutinariamente por debajo de los 10 °C, acelerando el comportamiento de búsqueda de refugio.

La rata de tejado (Rattus rattus), dominante en Medellín, Cali y ciudades de la costa norte peruana como Trujillo y Chiclayo, aprovecha los tendidos de cables aéreos, penetraciones en el techo y respiraderos no sellados para ingresar a las instalaciones desde arriba. El ratón casero, presente en ambos países, requiere espacios de solo 6 mm para vulnerar una estructura.

Identificación de especies

Rata parda o noruega (Rattus norvegicus)

Los adultos pesan entre 200 y 500 g, poseen hocicos romos, orejas pequeñas en relación con la cabeza y colas más cortas que la longitud de la cabeza y el cuerpo combinados. Sus excrementos tienen forma de cápsula, de unos 18 a 20 mm de largo. Prefieren refugios a nivel del suelo: debajo de estibas (pallets), dentro de cavidades de paredes y a lo largo de redes de drenaje. Es la especie excavadora principal en los nodos logísticos portuarios de Callao y Paita en Perú.

Rata de tejado (Rattus rattus)

Más ligera (150–250 g), con orejas grandes, hocico puntiagudo y cola más larga que el cuerpo. Los excrementos tienen forma de huso, de 10 a 14 mm. Son ágiles escaladoras y suelen entrar en las instalaciones colombianas a través de líneas de servicios públicos aéreas, contacto de copas de árboles con el techo y aberturas de ventilación sin malla. En las ciudades tropicales colombianas, esta especie permanece activa todo el año, pero las sequías de otoño en los valles andinos reducen las fuentes externas de alimento, empujando a las poblaciones hacia el interior.

Ratón casero (Mus musculus)

Con un peso de 12 a 30 g, el ratón doméstico produce excrementos en forma de bastoncillo de 3 a 6 mm. Colonizan sistemas de estanterías, conductos eléctricos y materiales de empaque almacenados. Su pequeño tamaño corporal los convierte en la especie más difícil de excluir estructuralmente.

Contexto regulatorio

En Perú, la DIGESA (Dirección General de Salud Ambiental) exige programas de control de plagas en todos los establecimientos de alimentos bajo el Decreto Supremo 007-98-SA. Las operaciones colombianas se rigen por la Resolución 2674 de 2013 del INVIMA (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos), que requiere un manejo de plagas documentado como parte del registro sanitario. Ambos marcos se alinean con los Principios Generales de Higiene de los Alimentos del Codex Alimentarius y exigen bitácoras de control de plagas, registros de mantenimiento estructural y documentación de acciones correctivas.

Para las instalaciones de exportación, el cumplimiento de esquemas reconocidos por GFSI, como FSSC 22000, BRC o SQF, exige un monitoreo basado en evidencia con análisis de tendencias, y no simplemente la colocación de estaciones de cebo.

Exclusión estructural: La primera línea de defensa

Evaluación exterior

Realice una inspección perimetral completa antes del inicio del otoño (idealmente febrero-marzo en Perú, o al inicio de la transición seca en Colombia). Los puntos clave incluyen:

  • Puertas de muelle y niveladores: Inspeccione sellos de cepillo, cauchos y rampas de concreto. Los espacios superiores a 6 mm en los bordes de los niveladores deben sellarse con acero galvanizado o concreto. En zonas industriales como la de Lima o la Zona Franca de Bogotá, instale puertas de acción rápida o cortinas de aire.
  • Penetraciones de servicios: Selle toda entrada de tuberías y cables con lana de acero y sellador cortafuego o placas de escudos a prueba de roedores. En áreas portuarias de Callao y Buenaventura, preste especial atención a las líneas de alcantarillado.
  • Línea de techo y ventilación: La rata de tejado aprovecha brechas en las cumbreras y extractores eólicos. Instale malla de acero inoxidable de 6 mm en todas las aberturas de ventilación.
  • Drenaje: Coloque rejillas de acero inoxidable o válvulas de un solo sentido en los tubos de salida. Las ratas pardas son nadadoras expertas y viajan por los sistemas de alcantarillado en Lima y Bogotá.

Reforzamiento interior

  • Uniones pared-piso: Aplique zócalos de media caña (mínimo 50 mm de radio) de concreto. Esto elimina los ángulos de 90 grados que sirven de refugio y facilita la limpieza.
  • Montantes de cables y tuberías: Selle los pases verticales entre pisos con placas de acero o malla metálica expandida para evitar que las ratas los usen como vías de tránsito.
  • Espacio en estanterías: Mantenga una distancia mínima de 450 mm entre los estantes y las paredes para permitir la inspección y eliminar zonas de refugio, un requisito estándar en BRC e SQF.

Saneamiento y reducción de refugios

La exclusión sin saneamiento está incompleta. Los roedores requieren apenas 15–30 g de comida al día (ratas) o 3 g (ratones). En centros de distribución que manejan desde quinua y espárragos peruanos hasta café y cacao colombianos, el control de derrames es crítico.

  • Implemente protocolos de limpieza al final de cada turno en muelles y áreas de picking. Aspire o barra los derrames; no dependa solo de limpiezas profundas periódicas.
  • Almacene productos dañados o devueltos en contenedores sellados a prueba de roedores o áreas de cuarentena designadas, nunca en estibas abiertas.
  • Elimine refugios exteriores en un perímetro de 30 metros: recorte la vegetación, retire escombros y asegure que los compactadores de basura estén sellados.
  • Gestione los residuos rigurosamente. En los nodos logísticos urbanos, mantenga los contenedores cerrados con tapa para evitar atracciones.

Monitoreo y detección

Un programa de monitoreo compatible con MIP debe incluir:

  • Estaciones de cebo exteriores: Estaciones resistentes a manipulaciones colocadas a intervalos de 10 a 15 m. Use bloques de monitoreo no tóxicos inicialmente para establecer una línea base de actividad.
  • Monitoreo interior no tóxico: En zonas de contacto con alimentos, use trampas de golpe o bloques de cera no tóxicos en cajas de seguridad. Las trampas pegajosas pueden usarse en puntos secos, pero están prohibidas en ciertos alcances de auditoría de bienestar animal.
  • Monitoreo digital: Sistemas con sensores remotos están cada vez más disponibles en Lima y Bogotá, transmitiendo alertas en tiempo real y reduciendo costos operativos.
  • Polvos de rastreo UV: Útiles para trazar rutas de movimiento en entornos complejos de estanterías donde la inspección visual es limitada.

Uso de rodenticidas: Complementario, no primario

Cuando el monitoreo confirma actividad a pesar de la exclusión, el uso de rodenticidas puede estar justificado. En Perú, los productos deben estar registrados ante SENASA o la autoridad de salud correspondiente. En Colombia, el registro recae en el ICA para uso agrícola y en el INVIMA para ambientes alimentarios.

Los anticoagulantes de segunda generación (SGAR) siguen siendo efectivos, pero conllevan riesgos de envenenamiento secundario. El uso interior de rodenticidas en zonas de almacenamiento de alimentos está generalmente prohibido por estándares GFSI; restrinja el control químico a estaciones exteriores y zonas interiores sin alimentos como salas de máquinas.

Documentación y preparación para auditorías

Los inspectores de DIGESA e INVIMA esperan revisar:

  • Plan escrito de manejo de plagas indicando especies, métodos y responsables.
  • Mapa del sitio con la ubicación e identificación única de cada dispositivo.
  • Informes de servicio de cada ciclo, incluyendo análisis de tendencias.
  • Certificados de registro de los productos y licencias del operador.

Para plantas auditadas por GFSI, mantenga al menos 12 meses de datos de monitoreo con gráficas de tendencias. Para más orientación, consulte Control de roedores en cámaras frigoríficas: Guía de cumplimiento para distribuidoras de alimentos.

Cuándo llamar a un profesional

Los gerentes deben contratar a un profesional licenciado cuando:

  • Los datos muestran una tendencia ascendente sostenida en la actividad durante dos o más ciclos de servicio consecutivos.
  • Se avistan roedores vivos en zonas de almacenamiento durante horas operativas.
  • La exclusión requiere trabajos especializados como sellado cortafuegos o modificaciones de drenaje.
  • Existen no conformidades en auditorías de GFSI, DIGESA o INVIMA que requieran un plan de acción correctiva documentado.

En ambos países, los operadores deben contar con licencias vigentes. Para estrategias adicionales aplicables a la logística alimentaria, consulte Control de roedores en logística: Protección de almacenes frente a infestaciones a finales del invierno y Protocolos de exclusión de roedores para centros de distribución de almacenamiento en frío.

Preguntas frecuentes

La rata parda (Rattus norvegicus) predomina en zonas portuarias como Callao y Buenaventura. La rata de tejado (Rattus rattus) es común en ciudades cálidas y la costa norte peruana, entrando por vías aéreas. El ratón casero (Mus musculus) se encuentra en ambos países y entra por huecos de apenas 6 mm.
La DIGESA fiscaliza el manejo de plagas bajo el Decreto Supremo 007-98-SA. Las empresas deben tener planes escritos, registros de servicio y de mantenimiento. Las plantas exportadoras también deben cumplir normas GFSI como BRC o SQF.
Generalmente no. Los estándares GFSI prohíben el uso de rodenticidas dentro de zonas de contacto o almacenamiento de alimentos. El monitoreo interior debe ser no tóxico (trampas de golpe o sensores digitales). Los químicos se limitan a estaciones perimetrales exteriores.
Las estaciones exteriores e interiores deben inspeccionarse al menos cada quince días. En instalaciones de alto riesgo o con infestaciones activas, se recomiendan revisiones semanales. Los sistemas digitales pueden proporcionar alertas en tiempo real entre visitas.