Control de roedores en almacenes de alimentos en NZ

Puntos clave

  • El otoño (marzo-mayo) es el periodo de mayor ingreso de roedores en los almacenes de alimentos de Nueva Zelanda debido al descenso de las temperaturas.
  • La rata parda (Rattus norvegicus) y la rata de tejado (Rattus rattus) son las principales especies que afectan a estas instalaciones.
  • La exclusión —sellado de aberturas de hasta 6 mm para ratones y 12 mm para ratas— es la estrategia a largo plazo más rentable.
  • El marco de seguridad alimentaria de Nueva Zelanda (Food Act 2014) y los estándares del MPI exigen planes documentados de control de plagas.
  • El uso de raticidas anticoagulantes debe cumplir con las regulaciones de la EPA de Nueva Zelanda, priorizando métodos mecánicos y no tóxicos.

Por qué el otoño es una ventana crítica

El clima marítimo templado de Nueva Zelanda provoca un cambio de comportamiento marcado en las poblaciones de roedores entre marzo y mayo. Cuando las temperaturas nocturnas caen por debajo de los 10–12 °C en gran parte de las islas Norte y Sur, tanto las ratas pardas como las de tejado abandonan sus refugios exteriores en busca del calor, refugio y fuentes de alimento estables que ofrecen los almacenes.

Los almacenes de alimentos enfrentan un riesgo agravado. El grano almacenado, los productos secos envasados, los productos frescos e incluso los materiales de embalaje de cartón actúan como potentes atractivos. Las investigaciones confirman que la actividad de roedores alrededor de estructuras comerciales aumenta significativamente durante la transición otoñal, alcanzando su punto máximo de intentos de entrada en abril y mayo.

Identificación de las especies objetivo

Rata parda (Rattus norvegicus)

Es la más grande de las dos especies comunes, pesando entre 200 y 500 g. Es excavadora por naturaleza y suele entrar en los almacenes a nivel del suelo a través de desagües, bordes de losas dañados, huecos en muelles de carga y penetraciones de servicios. Sus excrementos tienen extremos romos y miden unos 18–20 mm. Prefieren los niveles inferiores de las estructuras y son excelentes nadadoras.

Rata de tejado (Rattus rattus)

También llamada rata negra, es más ligera (150–250 g) y una escaladora ágil. Entra comúnmente a través de líneas de servicio elevadas, huecos en la línea del techo y aberturas de ventilación mal selladas. Sus excrementos tienen forma de huso y miden unos 12 mm. Son especialmente problemáticas en sistemas de estanterías y altillos.

Ratón doméstico (Mus musculus)

Aunque son más pequeños, los ratones pueden pasar por huecos de apenas 6 mm y se reproducen con rapidez. Coexisten frecuentemente con las ratas en entornos de almacén y deben incluirse en los programas de monitoreo.

Exclusión: La base del MIP de roedores en otoño

La exclusión estructural es la piedra angular de cualquier programa eficaz. Para los almacenes que operan bajo planes de seguridad alimentaria registrados ante el MPI, el trabajo de exclusión debe completarse antes de finales de marzo.

Puntos de inspección prioritarios

  • Muelles de carga y puertas enrollables: Inspeccione niveladores, sellos climáticos y el espacio bajo las persianas. Instale tiras de cepillo o sellos de caucho específicos. Cualquier hueco superior a 10 mm es un punto de entrada potencial.
  • Penetraciones de servicios: Selle todas las entradas de tuberías y cables con materiales resistentes como lana de acero inoxidable o malla metálica. La espuma de poliuretano es insuficiente; las ratas la roen en horas.
  • Uniones de techo y sofito: Las ratas de tejado aprovechan los huecos donde el hierro del techo se une con las fascias. Preste atención a los bajantes y conductos de ventilación.
  • Desagües y sumideros: Instale válvulas de retención o rejillas a prueba de roedores. Las ratas pardas viajan fácilmente por los sistemas de drenaje.
  • Aberturas de ventilación: Asegúrese de que todas las rejillas tengan malla galvanizada con una apertura no superior a 6 mm.

Selección de materiales

Los materiales deben resistir el roído y la corrosión. Las opciones recomendadas incluyen:

  • Malla tejida de acero inoxidable (apertura de 6 mm o menor).
  • Placas de protección de acero galvanizado en las bases de las puertas.
  • Malla de cobre para rellenar huecos irregulares.
  • Mortero de cemento para reparaciones permanentes de losas.

Monitoreo y detección

Un programa robusto permite la detección temprana antes de que una intrusión se convierta en una población reproductora. La intensidad del monitoreo debe aumentar a partir de marzo.

Herramientas de monitoreo

  • Estaciones de cebo resistentes a manipulaciones: Colóquelas externamente cada 10–15 m alrededor del perímetro. Use bloques de monitoreo no tóxicos para rastrear la actividad sin desplegar veneno innecesariamente.
  • Trampas de resorte (Snap traps): Ubíquelas a lo largo de las paredes internas y cerca de puntos de entrada. Proporcionan evidencia física de la especie.
  • Sistemas de monitoreo digital: Los sensores electrónicos proporcionan alertas en tiempo real, una tecnología cada vez más adoptada en las grandes operaciones logísticas de Nueva Zelanda.

Saneamiento y reducción de refugios

La exclusión pierde eficacia si los estándares de limpieza disminuyen. Se deben aplicar los siguientes protocolos:

  • Elimine inmediatamente los derrames de productos, por pequeños que sean.
  • Almacene los palés al menos a 450 mm de las paredes para facilitar la inspección.
  • Retire refugios externos: corte la vegetación a 1 m de las paredes y mantenga los contenedores de basura cerrados.

Para obtener orientación relacionada, consulte la Prevención de polillas de la despensa en supermercados, que cubre principios de saneamiento aplicables.

Control químico y no químico

En almacenes de alimentos, el uso de raticidas debe seguir una jerarquía estricta, utilizándose solo cuando la exclusión y el trampeo sean insuficientes. Se prefieren los anticoagulantes de primera generación para reducir el riesgo de envenenamiento secundario de la fauna local.

Los operadores de almacenamiento en frío también deben revisar los Protocolos de exclusión de roedores en centros de distribución de almacenamiento en frío para entornos con temperatura controlada.

Cumplimiento normativo en Nueva Zelanda

Los programas deben satisfacer los requisitos de la Food Act 2014, las guías del MPI y los estándares de auditoría de terceros como BRC o FSSC 22000. Toda la actividad de monitoreo y las acciones correctivas deben estar debidamente documentadas.

Cronograma de exclusión de otoño

  • Finales de febrero – Inicio de marzo: Auditoría estructural completa. Identificación de deficiencias.
  • Marzo: Finalización de reparaciones. Monitoreo externo quincenal.
  • Abril: Monitoreo interno semanal. Revisión de protocolos de limpieza con el personal.
  • Mayo: Evaluación de datos y ajuste de la densidad de trampas según las tendencias.

Preguntas frecuentes

Con la bajada de temperaturas entre marzo y mayo, las fuentes de alimento externas disminuyen y los roedores buscan calor y sustento dentro de los edificios, siendo los almacenes de alimentos su objetivo principal.
Las ratas pueden pasar por huecos de 12 mm, mientras que los ratones domésticos pueden entrar por aberturas de apenas 6 mm, como los sellos de muelles de carga o penetraciones de tuberías.
Están regulados por la EPA bajo la ley HSNO. Se prefieren los anticoagulantes de primera generación (difacinona, coumatetralilo) en entornos alimentarios para reducir riesgos. Deben usarse siempre en estaciones seguras.
Las estaciones externas deben revisarse al menos quincenalmente desde marzo. A partir de abril, las trampas internas y estaciones de monitoreo deben inspeccionarse semanalmente.
Sí. Bajo la Food Act 2014 y certificaciones como BRC o FSSC 22000, es obligatorio mantener un plan documentado que incluya registros de monitoreo, análisis de tendencias y medidas de exclusión estructural.